LA TRAMPA DE LAS COMPARACIONES

Compararse con los demás puede ser sumamente dañino para nuestro ser. Existen formas de comparación.
Compararnos con los demás de manera desfavorable es motivo de descontento, desaliento y envidia: Compararnos negativamente puede generarnos un complejo de inferioridad y llevarnos a quejarnos.
Compararnos favorablemente con los demás puede derivar en una actitud de orgullo y superioridad: Que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación, según los dones que Dios le haya dado junto con la fe. Romanos 12:3
Cuando establecemos comparaciones con otros manifestamos inmadurez espiritual, pero hay una forma de luchar contra las comparaciones, es estar agradecidos por lo que somos y por todo lo que tenemos, debemos confiar en el amor y la imparcialidad del Señor, busquemos agradar a Dios y no a los hombres, y si nos comparamos que sea con Jesús para llegar a ser como El.
DESAFÍO DEL DÍA
Identificar que tipos de comparaciones hay en mi vida.
Renunciar a toda comparación que este instalado en la mente.
Dejar de mirar a los demás y compararme con otros.
Aceptarme y hacer lo que a Dios le agrada.